Apple está ultimando el lanzamiento de su esperadísimo iPhone plegable, un dispositivo que promete revolucionar el mercado de los smartphones con un diseño innovador y prestaciones de última generación.
Se espera que este modelo se coloque directamente en el segmento premium con un precio estimado alrededor de los 2.399 dólares, un rango alto que refleja la complejidad tecnológica y calidad de sus componentes. Analistas como Arthur Liao y Ming-Chi Kuo coinciden en que, aunque la cifra puede parecer elevada, responde a la apuesta de Apple por una pantalla flexible sin pliegues visibles y una bisagra robusta y duradera que garantice una experiencia de uso superior, aspectos que encarecen notablemente el producto.
Este iPhone plegable no está pensado para una masificación del mercado, sino como un dispositivo exclusivo para clientes dispuestos a pagar un precio elevado por innovación y diseño de alta gama.
En cuanto a sus características, el dispositivo presentará una pantalla principal OLED LTPO de 7,8 pulgadas con tasa de refresco de 120 Hz y una pantalla exterior de 5,5 pulgadas para uso compacto. Su construcción incorporará materiales premium como una aleación de titanio para el marco, lo que mejorará notablemente la resistencia y durabilidad frente a los comunes problemas de fragilidad de otros plegables.
También integrará un sistema avanzado de bisagra de acero inoxidable diseñado para soportar miles de pliegues sin deteriorar el rendimiento. Aunque no contará con Face ID, el iPhone plegable retomará el Touch ID integrado en un lateral, ofreciendo una experiencia segura y familiar adaptada para este formato. Además, incluirá tecnología avanzada de cámaras y una batería de alta densidad, reforzando su estatus como un dispositivo potente y versátil.
El mercado global de móviles plegables ha experimentado un crecimiento destacado en 2025, con un incremento del 68% interanual, y Apple llega en un momento óptimo para aprovechar esta tendencia. Sin embargo, a pesar del entusiasmo y las innovaciones, la elevada barrera de precio limitará el alcance de adopción.
Se prevé que Apple podría vender alrededor de 5,4 millones de unidades en 2026, un volumen modesto comparado con sus iPhones convencionales, pero suficiente para marcar la pauta en esta categoría emergente y captar a un segmento premium. Es importante destacar que Apple lanzará este plegable paralelamente a sus modelos iPhone 18 Pro, que incorporarán nuevas mejoras en fotografía móvil, como un objetivo de apertura variable, manteniendo así una doble estrategia que combina innovación tradicional con exploración de nuevos formatos.
Este lanzamiento apuntan a que el iPhone plegable representa una apuesta segura para consolidar a Apple como referente en diseño y tecnología móvil, pero también un paso arriesgado en términos de mercado. Su elevado precio y la naturaleza de producto de nicho limitarán su influencia a un público muy específico, frenando su impacto inmediato en la masificación de los plegables.
Aunque la calidad y el diseño rompedor son indiscutibles, queda por verse si la experiencia justifica la inversión y si Apple puede superar las barreras de aceptación que todavía existen con esta tecnología. Para usuarios conscientes del valor agregado, será un dispositivo fascinante; para otros, podría resultar una compra más aspiracional que funcional. En definitiva, el iPhone plegable redefine el lujo tecnológico, pero aún debe demostrar su capacidad para conquistar más allá del segmento premium, pues el desafío real será hacer que la innovación plegable se siente a la mesa de la mayoría sin sacrificar la identidad “Apple”.
Apple enfrenta una decisión crucial: seguir destacándose con productos exclusivos y de lujo dirigidos a un público reducido o apostar por democratizar su tecnología plegable para llegar a un mercado más amplio. Actualmente, la compañía opta por mantener su enfoque en ofrecer dispositivos de máxima calidad y diseño sin concesiones, aunque esto implique que solo un grupo limitado de usuarios pueda disfrutar de esta experiencia innovadora y avanzada. Esta estrategia refuerza la imagen de exclusividad y prestigio de Apple, aunque también podría limitar la expansión masiva de sus nuevas tecnologías plegables en el corto plazo.

